El tiempo, ese estúpido engreido,
cuyo único mérito es tejer un inmenso manto de segundos que lo cubre todo y a
quién puso de nombre “recuerdos”, sin saber que no acabarían siendo sino el
alimento del olvido…por otra parte mi cariño, ese bobo estúpido al que le cae
la baba por la comisura de los labios, y que no sabe del tiempo, ni sabe si hoy
es jueves o febrero, ni recuerda el nombre de la mayoría de las cosas, a no ser
que tengan olor, o sabor, o… Y luego el reparto desigual entre ambos: para el
tiempo el noventa por cien de las cosas, gentes, sensaciones, paisajes,
conversaciones, y tantas cosas; para mi cariño apenas unas pocas de las flores
de los almendros, casi todas las amapolas, un poco del viento del oeste que
siempre sopla, y no más de diez o quince personas. Todo ello envuelto con una
débil pero imperecedera sonrisa que es infranqueable al olvido. No recuerdo
bien, el tiempo dio de comer al olvido parte de mi memoria, si eres una
amapola, o una débil flor del más pequeño de los almendros, o una de esas
personas; pero sé que estás aquí, en uno de los parques que mi cariño salvó del
tiempo. Y aquí seguirás, al menos mientras mi cariño siga igual de torpe para
aprenderse los meses, y los días, y las horas.
"Yo te contaré cada día un cuento, y tu me regalarás tu mirada"
miércoles, 5 de marzo de 2014
lunes, 3 de marzo de 2014
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Sueño
